Componentes bioactivos de los alimentos y beneficios para la salud

Uno de los temas con mas auge dentro de la comunidad científica en el campo de la nutrición es el estudio de los componentes bioactivos de los alimentos.

Éstos se definen como aquellos componentes no nutritivos o no esenciales de los alimentos que influyen en la actividad celular y en los mecanismos fisiológicos del organismo.

Aunque no se les puede considerar sustancias esenciales, ya que no se requieren para nuestro metabolismo, son indispensables a largo plazo para nuestra salud.

Intervienen en nuestro organismo provocando:

  • un efecto protector del sistema cardiocirculatorio,
  • una reducción de la presión sanguínea,
  • Regulación de la glucemia y la colesterolémia,
  • Reducción del riesgo de cáncer
  • Una mejora de la respuesta inmunitaria de nuestro cuerpo.

Estos compuestos con capacidad biológica, se encuentran abundantemente en frutas, verduras y en productos lácteos obtenidos por fermentación ácido-láctica y se denominan bajo el nombre de fitoquímicos.

Existen más de 2.000 fitoquímicos en las plantas, que se agrupan en clases de acuerdo a su función y sus características estructurales, siendo los terpenos, los fenoles y los tioles, los más estudiados.

Tabla

Los fitoquímicos presentes en los alimentos vegetales, no son los únicos bioactivos beneficiosos para la salud, presentes en nuestra alimentación. Deben considerarse como sustancias bioactivas también a las Bacterias ácido-lácticas, presentes en alimentos fermentados, tales como el yoghurt, leche fermentada, la nata ácida, choucroute o col ácida y otras verduras acidificadas (encurtidos).

En el interior de nuestro organismo estas bacterias constituyen, junto con otros microorganismos, la flora intestinal, y ejercen una importante función defensiva. Recordemos que en el intestino se halla una parte importante de nuestro sistema inmunodefensivo. Es muy posible que los lactobacilos activen determinadas células inmunitarias del intestino para que produzcan mayor cantidad de anticuerpos tipo IgA (Inmunoglobulina A). La ingestión de estas bacterias hace aumentar significativamente la cifra de anticuerpos en el intestino. Esto significa que el sistema inmunitario queda reforzado y mejor preparado para acabar con posibles agentes patógenos invasores. Además las bacterias ácido-lácticas producen las llamadas bacteriocinas y otros compuestos que pueden convertir en inocuas las bacterias patógenas. Algunos estudios en humanos han demostrado una elevación en la producción de linfocito-gamma- interferón en jóvenes que consumen dos tazas de yoghurt al día.

El efecto positivo del yoghurt depende del tipo de bacteria empleada en su elaboración y de la cantidad de gérmenes vivos que se encuentren en él. Las bacterias vivas del tipo Lactobacillus casei GG son las que se han mostrado más efectivas contra gérmenes patógenos en el intestino.

Investigaciones recientes sobre el cáncer ponen de manifiesto que tanto el yoghurt como el choucroute (col fermentada) y el zumo de remolacha roja fermentada, pueden inhibir el crecimiento tumoral en animales de experimentación. Otros productos lácteos fermentados como la leche “cortada” y el kefir carecen de dicha propiedad. Así, los científicos creen que la influencia sobre el cáncer no se debe tanto al ácido láctico obtenido, sino a la presencia de determinadas bacterias como las que se encuentran en el yoghurt.

Dichas bacterias son especialmente efectivas si el tumor está en sus fases iniciales de desarrollo; una vez extendido la ayuda proporcionada por las bacterias es mínima. También pueden impedir que se formen sustancias cancerígenas a partir de sus precursoras (efecto preventivo). Existe evidencia suficiente de que algunos cultivos lácticos pueden alterar la actividad de algunas enzimas fecales que se consideran juegan un papel en el desarrollo del cáncer de colon. No se sabe exactamente cómo, sin embargo, es probable que los cultivos lácticos capaces de sobrevivir en el intestino produzcan ácidos orgánicos que disminuyan el pH del mismo y sus contenidos.

Así mismo, los lactobacilos se muestran especialmente efectivos en infecciones del área genital de la mujer; investigaciones llevadas a cabo confirman que el consumo de yoghurt disminuye significativamente el número de infecciones y alivia los síntomas.

También son efectivos en problemas de intolerancia a la lactosa, ya que los cultivos ácido-lácticos digieren la lactosa presente en los alimentos consumidos, evitando que se produzcan los síntomas caracteristicos de la propia intolerancia.

En diarreas, disminuyen los síntomas y duración del proceso, y ciertas cepas de cultivos bacterianos parecen tener efecto antidiarréico.

Borja Muñoz Solano

Grupo Analiza Calidad

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